Antes de la pandemia era una experiencia que valía la pena a un precio justo. Después de la pandemia abrieron servicio a puerta cerrada para unos cupos al día, el servicio y el menú no varió mucho pero el precio incremento en un 100%. es un menu de 7 tiempos, en los que está incluido el pan, unas mini entradas y unos mini postres. cada plato es literal una cucharada, no alcanza a ser un side y el plato fuerte es una mini porción de proteína, sin acompañamiento. el sitio es agradable pero nada del otro mundo, tal vez podrían darle mas protagonismo al jardín que es lo unique que tiene de diferenciador. sus clientes son en la mayoría extranjeros ya que al cambio de la moneda no les resulta nada costoso. me parece un abuso lo que cobran por unos platos tan corrientes
Sobre el restaurante



SERVICIOS
Menú
Reseñas
(36 reseñas)Precio por persona de: Entrada + Plato principal + bebida SIN ALCOHOL
Precio = Entrada + Plato principal + Bebida SIN ALCOHOL
Me atrevería a decir que es el mejor restaurante de la zona. Todos los días ofrecen un menú de almuerzo hecho con ingredientes de gran calidad y una mezcla de sabores únicos. Las entradas y acompañamientos pequeños pero cargados de sabores y El Fuerte exquisito y perfecto. El servicio es impecable y el personal más que amable. Aunque la casa tiene un estilo restaurado espectacular, podrían mejorar un poco en ambientación. Si aún no lo conocen, reserven porque no saben de lo que se están perdiendo.
Ubicado en el Centro histórico de La Candelaria, es un buen lugar para ir a almorzar con amigos. El sitio es bastante luminoso, su anfitriona y propietaria es muy cálida y amable, sin embargo el servicio, que trata de ser amable, da la sensación de impaciencia cuando uno se detiene en la selección de platos. La cocina está abierta al público pero parece un poco desordenada, de manera que no es agradable a la vista. Por su parte, la comida está muy bien preparada, con buenos ingredientes y excelente cocción y sazón. El brazo de cerdo y el pollo resultaron deliciosos. Las salsas en su punto y acompañan bien. Resultó curioso que trajeran la petit salad al final, no con los platos principales. El helado de albahaca muy rico. Eso sí, los precios como del primer mundo, altos para el medio. Cambian de menú con frecuencia, por lo que vale la pena regresar (cuando el bolsillo se recupere)
Auténtico y delicioso. Tienen que probarlo. El menú cambia semanalmente, así que cada visita es como ir a un nuevo restaurante.
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